Juan Pablo Ayala.

Arte conceptual, impresión, escritura creativa, confección de libros, ilustración, diseño editorial, diseño gráfico, sonido, construcción, voces de perros, sonidos de pájaros y monos, jardinero, detective privado, latin-lover,

amigo de los perros, nadador de ríos,

flotador de océanos y

cazador de recompensas.

 

Residente de Oakland, California.

Criado en Caracas, fanático de Caruao.

Estudió Comunicación Social, Diseño Gráfico, Impresión y Maestría en Libros de Artista. 

Universidad Monteávila, Prodiseño,

San Francisco Art Institute y  Mills College.

 

No morirá la flor de la palabra  (Náhuatl; 1996)

 

Tallo palabras escritas, palabras que se transforman en historias cortas, poemas, diálogos y monólogos, que moldan libros. Mis libros. Mis libros son protesta, protesta filosófica, espiritual y poética, una protesta contra los problemas del medio ambiente que cazan a nuestro planeta cada día. 

Mis libros intentan inspirar una reconexión con la naturaleza, una naturaleza olvidada en estos tiempos en que reina el mundo digital. 

Transcribo la historia, un legado colonial que se basa en la explotación de nuestros recursos naturales. Escribo historias de diásporas, de hogares que con el tiempo se han vuelto invisibles.

Apoderar a La Tierra, apoderar a Pachamama. Crear tropicalismos como conceptos de naturaleza sagrada y pura, como mangos que vienen del espacio y como piñas hechas de oro.

En vez de presentar estos problemas relevantes como hechos, decido utilizar la metáfora y la personificación como herramientas que facilitan la narrativa, cuya última manifestación se dará en forma de fábulas especulativas y mitologías modernas.

   

Reescribir la historia para las nuevas generaciones, crear conciencia de dónde nos equivocamos, y cómo nuestra casa pudiera reaparecer en un hipotético futuro.

Mis medios son arcaicos, la litografía (piedra caliza) y la xilografía (madera). Estos medios construyen un puente con la naturaleza, vienen directo de ella. La metodología detallista, lenta y repetitiva de estos procesos llevan a estadios meditativos donde se fortalecen los conceptos de mis declaraciones. El ritmo que establecen, facilita un orden en las telarañas de conceptos y pensamientos que formarán los libros, telarañas de poética filosófica, espiritual y del medio ambiente.