Sólo me gustan

los perros que sonríen

La otra noche, mientras me tomaba un jugo

de zanahoria con toronja,

recordé el dorado de tu piel,

armadura de playa

Cómo el constante rezo por tu calor,

por tu olor y tu aliento por la mañana,

me llevó a cantarle al sol

y dejar de aullarle a la luna

Ya no soy un perro de luna,

ahora soy un perro del sol,

un perro de playa

Quiero ir a la playa contigo,

y escribir en la arena

para que los aliens lo vean:

Ríete con tu perro