Costa Verdel

Besaré los anares de tu alma, 

porque desde tu care

hasta tu chirimena,

este río fluye eterno


 

Empieza un hilo

entre el vértigo y la nostalgia, 

alfombra verde y

santuario azul, 

que osma en tus más profundos oritapos


 

Sabaneando playas largas

de frescos guayabales,

cuya única ley vigente 

es la sonrisa para el perro de playa,

la vela al Santo, 

el pescao frito después del mañanero

y la arepa frita entre los dientes


 

Porque con 4 monos mansos,

indios borrados,

caribes sudados, 

y una buena botella de Majagual


 

Puedes chuspar tu caruao

y así sentirte 

toda (y completamente) sana